El estudio informa que "los cambios cerebrales relacionados con el Alzheimer progresaron hasta 20 veces más rápido en las mujeres que también presentaban niveles anormales de una proteína relacionada con el Parkinson".
Este sorprendente hallazgo surgió de un análisis a gran escala en el que participaron 415 personas inscritas en la Iniciativa de Neuroimagen de la Enfermedad de Alzheimer, un consorcio de investigación longitudinal diseñado para realizar un seguimiento de los cambios cerebrales a lo largo del tiempo.
Esa interacción podría ayudar a explicar una disparidad de larga data: las mujeres representan casidos terciosde personas que viven con la enfermedad de Alzheimer en los Estados Unidos.
Los participantes se sometieron a pruebas de líquido cefalorraquídeo para identificar niveles anormales de alfa-sinucleína, una proteína fuertemente asociada con la enfermedad de Parkinson y trastornos relacionados, como la demencia con cuerpos de Lewy.
Además, se utilizaron imágenes cerebrales repetidas para medir la acumulación de tau, lo que permitió a los investigadores cuantificar la progresión de la enfermedad con alta precisión.
Aproximadamente el 17 por ciento de los participantes mostraron niveles anormales de alfa-sinucleína. Entre aquellos con patología de Alzheimer y anomalías en la alfa-sinucleína, las mujeres mostraron una acumulación de tau drásticamente acelerada en comparación con los hombres con perfiles biológicos similares.
Este efecto específico de cada sexo fue el hallazgo principal del estudio. Sugiere que la interacción entre estas dos proteínas crea un efecto patológico acumulativo que afecta de manera desproporcionada a las mujeres.
El papel de la alfa-sinucleína en la neurodegeneración
La alfa-sinucleína es una proteína que interviene en la función sináptica en condiciones fisiológicas normales. Sin embargo, en estados patológicos, se pliega incorrectamente y se agrega formando estructuras conocidas como cuerpos de Lewy. Estos agregados son característicos de la enfermedad de Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy.
El estudio explica que “la proteína tau y la α-sinucleína se encuentran de forma natural en el cerebro. Sin embargo, en las enfermedades neurodegenerativas, estas proteínas pueden plegarse incorrectamente y agruparse, formando depósitos anormales”. Este proceso interrumpe la señalización neuronal y acelera el deterioro cognitivo.
Lo que hace que el estudio de la Clínica Mayo sea particularmente importante es su enfoque en la patología concomitante. Muchas personas con enfermedad de Alzheimer también presentan acumulación de alfa-sinucleína, pero las implicaciones de esta superposición no se habían comprendido completamente hasta ahora.
Los resultados indican que la alfa-sinucleína no es simplemente una característica secundaria, sino que puede impulsar activamente una progresión más rápida de la enfermedad, al menos en ciertas poblaciones.
Por qué las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada
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