Después de una tormenta o de varios días de lluvia, muchas personas comienzan a notar pequeños insectos con alas cerca de las ventanas, focos de luz, puertas o patios. A simple vista, suelen confundirse con simples hormigas voladoras, pero en numerosos casos se trata de algo distinto: termitas aladas, también conocidas como reproductoras o “alates”.
Aunque encontrar uno o dos ejemplares no necesariamente significa que exista una infestación dentro de la vivienda, los especialistas advierten que su presencia sí puede ser una señal importante de que hay una colonia cercana. Por eso, cuando aparecen en cantidad o dentro del hogar, conviene prestar atención y revisar algunos detalles.
Las termitas aladas forman parte de la etapa reproductiva de estos insectos. Su función principal es abandonar una colonia madura para buscar pareja y crear nuevos nidos. Este fenómeno suele ocurrir en determinadas épocas del año, especialmente cuando el ambiente presenta calor, humedad y condiciones favorables para su supervivencia.
Uno de los momentos más comunes para verlas es justamente después de la lluvia. Esto ocurre porque el suelo húmedo y el aumento de la humedad ambiental reducen el riesgo de deshidratación mientras las termitas buscan un nuevo lugar donde establecerse. Además, las temperaturas suelen ser más estables luego de las precipitaciones, lo que favorece sus desplazamientos.
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