Otro factor importante es el cortisol, conocido popularmente como la hormona del estrés.
Aunque suele asociarse con situaciones de tensión, el cortisol cumple funciones esenciales para el organismo. Durante la madrugada sus niveles comienzan a aumentar de forma natural para preparar al cuerpo para el despertar. Este proceso forma parte del ritmo circadiano, el reloj biológico que regula nuestros ciclos de sueño y vigilia.
Cuando una persona atraviesa períodos de ansiedad, preocupaciones constantes o estrés acumulado, este incremento natural puede volverse más intenso y favorecer los despertares nocturnos.
El estrés también habla mientras duermes
Los especialistas en sueño señalan que muchas interrupciones del descanso están relacionadas con la actividad mental.
Aunque la mente consciente esté descansando, el cerebro continúa procesando emociones, preocupaciones y experiencias vividas durante el día. En momentos de alta carga emocional, es frecuente que este procesamiento genere microdespertares o despertares completos durante la madrugada.
Por eso algunas personas notan que comienzan a despertarse repetidamente cuando enfrentan problemas laborales, conflictos personales o etapas de incertidumbre.
Hábitos que pueden empeorar el problema
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