Despertarse de repente en plena madrugada y descubrir que son las 3, las 4 o las 5 de la mañana es una experiencia más común de lo que parece. Muchas personas aseguran que este fenómeno se repite varias veces por semana, generando preocupación, cansancio e incluso la sensación de que algo no está funcionando bien en su organismo.
Aunque existen numerosas creencias populares y explicaciones espirituales sobre estos despertares nocturnos, la ciencia tiene varias respuestas que ayudan a entender por qué ocurren.
El sueño cambia durante la madrugada
Durante la noche no dormimos de manera uniforme. Nuestro descanso está compuesto por diferentes ciclos que alternan fases profundas y fases más ligeras.
En las primeras horas de sueño predominan las etapas más profundas, que permiten la recuperación física del cuerpo. Sin embargo, conforme avanza la noche, aumenta la presencia del sueño REM, una fase más ligera en la que soñamos con mayor frecuencia y somos más propensos a despertarnos por cualquier estímulo externo o interno.
Por esta razón, entre las 3 y las 5 de la madrugada el cerebro se encuentra en un estado más sensible, lo que facilita que pequeños cambios de temperatura, ruidos, preocupaciones o movimientos corporales provoquen un despertar repentino.
El papel del cortisol
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